Mushroom-Time-Lapse01.jpgMushroom-Time-Lapse02.jpgMushroom-Time-Lapse03.jpgMushroom-Time-Lapse04.jpgMushroom-Time-Lapse05.jpgMushroom-Time-Lapse06.jpgMushroom-Time-Lapse07.jpgMushroom-Time-Lapse08.jpgMushroom-Time-Lapse09.jpgMushroom-Time-Lapse10.jpgMushroom-Time-Lapse11.jpgMushroom-Time-Lapse12.jpgMushroom-Time-Lapse13.jpgMushroom-Time-Lapse14.jpg

Bombillas de bajo consumo, ¿Ahorrar energía puede poner en peligro tu salud?

 

La prohibición de la venta de bombillas incandescentes y el aumento de la eficiencia energética en los hogares, han propiciado el auge en la utilización de bombillas de bajo consumo. 

 

Las más convencionales son las CFL o lámparas fluorescentes compactas, este tipo de bombilla pese a que supone un ahorro energético con respecto a las bombillas incandescentes contiene en su interior vapores de mercurio que al romperse la bombilla se emiten al aire. El mercurio es una sustancia peligrosa que se acumula en el cuerpo y es difícil de eliminar y en grandes cantidades tiene efectos severos sobre la salud.

 

 

 

La Directiva europea 2002/95/CE prohíbe en general el uso de mercurio en equipos eléctricos y electrónicos, pero existen excepciones como es el caso de CFLs, cuya cantidad de mercurio está limitada a 5 mg por lámpara. Desde la UE se ha planteado un plan para la reducción  gradual del mercurio en las bombillas de marera que en el 2012 contendrían 3,5 mg y el 2013 2,5mg  hasta llegar, teniendo en cuenta los avances tecnológicos, hasta un mínimo de 1,23mg. 

Sin embargo y pese a esta disminución, el mercurio es una sustancia muy nociva aunque según algunos estudios como el realizado por el Dr. en toxicología David Ray de la Universidad de Nottingham, la cantidad de mercurio en las bombillas es demasiado pequeña como para causar problemas de salud dentro de unas condiciones de uso normales. Por otro lado la Federación Alemana de Biología de la Construcción afirma que las bombillas de bajo consumo son perniciosas para la salud no solo porque contienen mercurio sino también porque emiten una elevada radiación electromagnética.

Y mientras, ¿Cuál es la posición de la Unión Europea? El Comité Científico de Riesgos Sanitarios y Medioambientales de la Comisión Europea opina que no es probable que la ruptura accidental de CFLs en el domicilio suponga un riesgo para la salud en adultos y que el riesgo para el feto a través de la madre es mínimo. Sin embargo para el caso de los niños no se pronuncia al carecer de datos científicos que apoyen una opción o la otra.  En general, estiman que los beneficios ambientales netos del uso de este tipo de bombillas son mayores que los perjuicios ambientales que pueda ocasionar el mercurio contenido en las mismas. 

Figura 1. Reducción de las emisiones de Hg al comparar una bombilla incandescente con CFL y LED.

 

Con estos datos, ¿Que podemos concluir? Primero, el mercurio es un tóxico muy nocivo, difícil de eliminar del organismo y tiende a acumularse en el. Si puedes evitar estar en contacto con él aunque sea poca cantidad siempre será mejor para tu salud. Aunque para ser justos  no sólo las bombillas de bajo consumo tienen trazas de mercurio sino que también lo contiene el pescado que nos comemos y los termómetros de toda la vida.

Segundo, se deben gestionar de forma adecuada las bombillas de bajo consumo, por ello, una vez que  estas se fundan o dejen de funcionar, deben llevarse a un punto limpio o a la tienda donde las compraste para que se  reciclen correctamente, nunca tirarlas al cubo de la basura del resto de residuos. 

Tercero, que una opción a tener en cuenta si queremos seguir mejorando nuestra eficiencia energética en casa, es sustituir el uso de las CFLs por bombillas  LED que si bien son más caras, no contienen mercurio y ahorran más energía que las CFL´s).

 

          

Foto 1. Tipos de CFLs.                                              Foto 2. Bombilla LED.

 

Y por último, si alguna vez se rompe una bombilla de bajo consumo en casa,  la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos recomienda el siguiente:

  1. Abrir una ventana y abandonar la habitación por 15 minutos mínimo,
  2. Recoger cuidadosamente los fragmentos y el polvo con un cartón o cartulina y colóquelos en una bolsa plástica. Utilizar guantes de goma desechables; en todo caso, no usar las manos desnudas,
  3. Después, limpiar el área con papel húmedo y colocarlo en la bolsa plástica; NO usar aspiradora, cepillo o escoba,
  4. Poner la bolsa plástica en otra bolsa cerrada y dejarla en el contenedor de basura,
  5. Lavar bien sus manos
  6. Si la lámpara se rompió sobre una alfombra, retirar los restos sin usar aspiradora. Se puede utilizar cinta adhesiva para levantar las piezas pequeñas y el polvo,
  7. Si es necesario, después de haber retirado todos los materiales visibles, aspirar el área; retirar luego la bolsa de la aspiradora o los residuos contenidos en ella y ponerlos en bolsas de plástico cerradas.

 

Podéis encontrar más información sobre este tema en los siguientes artículos en los cuales está basado este post: 

Joomla templates by a4joomla

En Ambinnovación utilizamos cookies para mejorar tu experiencia al navegar por la web. Para saber más respecto al uso que hacemos de ellas mira nuestra política de privacidad.

Acepto cookies de este sitio.

EU Cookie Directive Module Information